Hace tiempo que pienso que habíamos encontrado nuestro lugar sólo para nosotros dos, lejos de la gente normal, de las peleas, de nuestros problemas, de nuestra propia rutina.
Cerca de carreteras, en un lugar desierto, donde mirábamos la ciudad y planeábamos nuestra huida a un sitio mejor. Construimos un lugar entre las ruinas y las espinas algo que pudimos llamar hogar, donde todas las tardes de los sábados el único ruido que existía era la guitarra de Bon Iver y su voz de fondo.
Esperaba con ansía que acabase la semana para volver contigo, aunque estuviésemos el uno frente al otro callados y pasasen las horas sin nada que decir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario