sábado, 14 de enero de 2012

LOS RECUERDOS COMO LAS HERIDAS, QUE DUELAN.

A veces los recuerdos son los más traicioneros y cuando llegan de imprevisto una noche de madrugada te atormentan entre susurros. Pinchazos por debajo de las costillas, el aire viciado y la sangre golpeando la cara. Intento resetear la memoria pero cada vez que lo intento los susurros se vuelven gritos, fotografías, conversaciones,  mensajes y promesas.

Finalmente se acaban callando, es la calma después de la tormenta, vendrán otra vez, muy pronto, lo sé, estoy casi seguro.




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