La mañana soleada un día cualquiera de Abril que mientras el mundo sigue girando un misterioso halo me envuelve, hace que el aire se meta por mi ropa, que roce con las yemas de los dedos todas las piedras que a lo largo de la vida me han golpeado. La música me parece la única musa que sigue viva y todo lo que veo se convierte en obras de arte puestas al azar delante de mis ojos. La tranquilidad es una dictadura, busco la fuente de toda esta inspiración que igual es de un ser divino y caprichoso.
Durante este intervalo de tiempo varado no existe el dolor, es increíble, una utopía lejana, el Sol es el único que pide mis explicaciones, mi reino, lo único que verdaderamente me pertenece.







No hay comentarios:
Publicar un comentario