La sensación es sencilla con suerte ocurre por la mañana. Pisas el suelo de la habitación tu pie derecho se posa lentamente en el frío suelo, se repite lo mismo con el izquierdo. De repente te notas ligero y etéreo parece como si dos alas naciesen de tu espalda mientras del fondo de tu garganta sale un aliento refrescante como cuando estás sediento y bebes agua fría.
Sales a la calle y te fijas en el pavimento mojado, el brillo de las gotas de agua en las marquesinas y los anuncios de perfume que están puestos en ellas, se ralentiza el mundo y se aceleran tus sentidos, notas algo en el pecho que golpea constantemente y que quiere escapar de tu cuerpo.
Te sientes único, bien, vivo pero no ansioso o eufórico si no calmado y pacífico. Las calles te hablan susurrándote despacio el camino que lleva a ninguna parte, no te preocupes es sólo un paseo que no lleva más que a la reflexión pero es alucinante el efecto que te crea.
¿Conoces esa sensación? Eres muy afortunado si sabes de lo que hablo. Eso amigo/a mío/a es el alma, que flota encima tuyo creando un aura especial, inquebrantable y pura que te hace ser parte del aire frío y hace que las preocupaciones se alejen en barcos de niebla. Desgraciadamente es tan poco frecuente que olvidamos muy a menudo que se puede experimentar. Nos hace volar, ser libres mentalmente aunque estemos encerrados en jaulas llamadas comúnmente ''cuerpos''.

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